El ferry en el camino a Lesbos

¿Qué es una crisis? Mientras cuando nuestros hábitos del cotidiano son fuertemente marcados por una situación anormal, donde el absurdo y la violencia se imponen en nuestras vidas? Una crisis y su gestión inadecuada pueden desestabilizar nuestra relación con la humanidad. Actualmente, nosotros somos no solo testigos de una situación de crisis, sino también actores de una voluntad muy delicada cambio.

 

El domingo, nos reunimos en el puerto de Atenas para el ferry que nos llevará a la isla de Lesbos. Nos encontramos con Sehrat en la sala de espera del puerto, que se ha transformado en un gigantesco lugar de alojamiento donde duermen en el suelo más de 400 personas, hombres, mujeres, niños, personas de edad avanzada. Sehrat, su esposa y sus tres hijos han sido bloqueados hace tres días en esta zona del puerto, prohibidos a llegar a Atenas.

 

Sehrat viene del Kurdistán iraquí,  huyó de la guerra, de atentados y de atrocidades. Hoy en día, por razones geopolíticas que van más allá, Sehrat se prepara para pasar su cuarta noche en la sala de espera del puerto. En su cara, como la de muchas personas aquí, se lee un cansancio resignado y una completa falta de comprensión. A la espera de ver lo que se sucede de esta larga viaje que comenzó ya hay más de un mes, Sehrat se cuestiona lo que significa "lugar de espera o de campamento". Sehrat y su familia han estado presos por varios días en Lesbos, a espera del permiso para unirse a Europa continental. Su viaje se detendrá aquí por ahora, en el Pireos.

 

Un nuevo ferry llega a su vez de Lesbos a bordo más de mil refugiados. De Chios y Lesbos, cientos de familias llegan, muchas orientadas directamente hacia los autobuses que van los conducir a campos de tránsito alrededor de Atenas.  Otros se unen a Sehrat y su familia en la sala de espera ya completamente saturada. Ancianos, niños y padres intentarán recuperarse de una viaje en ferry agotadora, en medio el ruido y la promiscuidad inherente a estos lugares de recepción.

 

Y es por eso que estamos en Lesbos. Conforme el día nace y nos acercamos de esta isla, vemos los barcos de la costa de protección griega y de Frontex, que, en el cruce de Turquía y Grecia, van, a las cinco de la mañana, en barco en barco rescatar los restos  de los naufragios destrozados.

 

Somos testigos impotentes esta mañana frente las consecuencias del cerramiento de las fronteras europeas. Somos pasajeros en el ferry que navega a unos cientos de metros de estas personas que cruzan el mar Egeo en bote inflable. Somos los testigos impotentes que observan estos barcos que tratan de pedir ayuda o servicio de guardacostas o de alcanzar por sí mismos las playas griegas, donde más naufragios se acumulan.


La llegada al campo Moria sólo refuerza nuestra preocupación e incomprensión en medio a esta situación. El primer lugar donde estas personas son recibidas en Europa es una antigua penitenciaria que no ha perdido ni su púas ni su modo de funcionamiento de prisión. Por eso que tomamos el ferry hoy. Con IdeasBox de Bibliotecas Sin Fronteras, esperamos establecer un dispositivo que supera los muros y los alambres de púas de Moria.